
Después de todo lo que he pasé, me acurruqué en una esquina abrazando mis piernas y apoyando la frente en las rodillas, maldiciendo mi vida y todo lo que me rodea. Lloro, es lo único que puedo hacer aparte de morirme.
Siento que alguien me pone la mano en el hombro, levanto la cabeza y lo veo, me encuentro su cara angelical a escasos centímetros de la mía.
Me secó las lágrimas con el dedo pulgar y me dedicó una sonrisa perfecta. Se acercó a mi, ya rozaba mi nariz con la suya, sentía su respiración tan mía…, nuestros labios se rozaron y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Se acercó más y posó sus labios sobre los míos. Un cálido beso que prendió fuego en todas las partes de mi ser haciendo desaparecer el hielo de mi corazón.
Los problemas desaparecieron, todo lo que me atormentaba se quedó atrás ahora, mi futuro era él. Mi ángel, el que prendía luz en mi corazón, el que me abrazaba cuando tenia miedo, el que estará toda su vida junto a mi.
Se levanto y me ofreció su mano con una amplia sonrisa, la tome y me ayudo a levantarme. Nos abrazamos
Y tomados de la mano caminamos hacia la intensa luz donde siempre estaremos juntos.

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