sábado, 20 de junio de 2009

Vacío.


Mi corazón tiene un agujero negro, maltratado a golpes con mucha fuerza, causado por todos los “amores de mi vida” han ido creando, dejando una señal en mi. El agujero casi ocupa todo mi corazón, por ser tan estúpida y tan inocente creyendo en un gilipollas…
Pero hay una parte que esta intacta, una parte que no ha sido dañada, esa parte es la que tu amaste, la que cuidaste y mimaste hasta que te fuiste, dejando a este pobre corazón solo, con frío y con la esperanza de encontrar a alguien como tu, o por un milagro, que volvieses a cuidarlo, mimarlo y amarlo haciendo que este agujero negro desapareciese.
Si volvieses todo cambiaría, todo sería más fácil. Y si no te hubieses ido todo esto no hubiese pasado pero aquí estoy, con la esperanza de que vuelvas y que no te separes nunca de mi.

sábado, 6 de junio de 2009

¿Suerte?

Y otra vez pasas, tan elegante como siempre, tan perfecto…, suspiro y me miras, yo me sonrojo y sonrío; y tú como siempre me sonríes.
Te me acercas y te sientas conmigo en este banco de este parque perdido. Me empiezas a hablar y yo me pierdo en el mar de tus ojos.
La gente dice que son unos simples ojos bonitos pero no, no saben ver más allá de lo que hay, yo veo ese niño pequeño que me cuidó y me abrazó como si no existiese nada más.
Te relames los labios y me vuelves a sonreír, yo sonrío y hablo contigo intentando retenerte lo máximo posible a mi lado.
Pasan las horas y anochece, miramos los dos al cielo y nos volvemos a mirar, la tarde había pasado tan rápido.., miro la hora en el móvil, las 21:30 y tenía 30 llamadas perdidas y todas de mi madre pero me daba igual.
Te levantas y yo detrás de ti, se acabó.
Te digo adiós de mala gana y echo a andar pero de repente me agarras del brazo, haces que me gire, me abrazas, me miras y me besas apasionadamente.
Me arden los pulmones y apenas puedo respirar, me coges de la cintura y me dices que si me llevas en moto, yo acepto y nos subimos. Me aferro fuertemente a tu espalda apoyando la cabeza en ella.
El camino se hace corto y llegamos a mi casa, me bajo, me acerco a ti y me vuelves a besar. Te susurro “te quiero” y me contestas “y yo”. Sonrío como nunca lo he hecho y entro en mi casa. Me quedo apoyada en la puerta hasta que no escucho tu moto, mientras me mordía el labio inferior.
Corro a mi habitación y allí me encierro mientras mi madre me peleaba detrás de mi puerta pero yo no estaba allí, yo me había ido contigo y no volveré jamás.