viernes, 7 de mayo de 2010


Todos nos miraban, el ambiente se relajó y una música suave empezó a sonar. Todos sabían lo que significaba, eligieron una pareja. Dio la casualidad que cuando fui yo a elegir uno todos estaban pillados, nos miraban con cuidado para que no nos diesemos cuenta. Te miré, me miraste y te acercaste poco a poco. Aunque nos acabasemos de pelear es como si no hubiese pasado nada. Me cogiste de la cintura y me pegaste a ti, se me cortó la respiración. Yo, te rodeé con mis manos y apoyé la cabeza en tu pecho. Sentía tu corazón latir. Bum, bumbum. Sentía como nos miraban, nunca aprenderán. Cerraste los ojos y sentí como me abrazabas más fuerte, me rompí en mil pedazos y volví a reconstruirme para llorar. ¿Por qué? Me sequé como pude las lágrimas. Abriste los ojos y viste que sollozaba. Me subiste la cara y me miraste fijamente… ¿Por qué me duele el estómago? ¿Qué es esto? Me siento flotar y tú lo haces conmigo. Un pequeño beso cruzó la sala, fue el nuestro, todavía esta fresco y mis labios de vez en cuando lo recuerdan. Hasta ahora pensaba que lo había olvidado, fue por eso que te pedí otro más.

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